Objetivo del postoperatorio
Reducir edema, dolor, riesgo trombótico, fibrosis, irregularidades, pérdida funcional e infección. Después de liposucción, el tejido está inflamado y necesita reorganizar matriz, vasos y linfa. Esa reorganización puede ir bien o dejar endurecimientos si no se maneja adecuadamente.
Compresión y movimiento
La compresión inmediata y sostenida ayuda a controlar edema y espacios muertos. Espacio muerto significa hueco tisular donde puede acumularse líquido. El movimiento temprano, pautado por el equipo, ayuda a circulación y reduce riesgo de trombosis, pero debe equilibrarse con descanso y cicatrización.
Tromboprofilaxis y seguimiento real
El estudio insiste en que una buena cirugía de lipedema no acaba en quirófano. La hemostasia cuidadosa, la compresión inmediata, la movilización pautada y la tromboprofilaxis forman parte de la intervención global. Por eso el postoperatorio no debe verse como “masajes opcionales”, sino como una fase crítica para controlar edema, seromas, dolor y recuperación funcional.
Fisioterapia y drenaje
La fisioterapia postoperatoria puede incluir drenaje suave, movilidad, progresión de marcha, trabajo respiratorio, cuidado de cicatrices y adaptación de prendas. No debería ser agresiva ni producir hematomas importantes.
Ondas de choque postoperatorias
Hay estudios prospectivos que evalúan ondas de choque iniciadas de forma temprana tras liposucción para reducir fibrosis, dolor y mejorar elasticidad cutánea. En el protocolo más citado se empezaron aproximadamente a la semana de una PAL y se aplicaron varias veces por semana durante tres semanas. Su papel más defendible aquí es como adyuvante de recuperación, no como sustituto de la cirugía ni como tratamiento primario universal.
Qué medir
Dolor, perímetros, fotos, movilidad, sensibilidad, zonas duras, calidad de vida, tolerancia a compresión y signos de alarma. Señales como dolor súbito intenso, falta de aire, fiebre, enrojecimiento caliente, secreción, asimetría brusca o hinchazón unilateral deben valorarse rápido.
